FORO INTERNACIONAL
VOLUMEN LII - NÚMERO 2
208
ABRIL-JUNIO 2012
 
 

Directora del Centro de Estudios Internacionales:
ANA COVARRUBIAS VELASCO
Fundador: DANIEL COSÍO VILLEGAS
Director: REYNALDO YUNUEN ORTEGA ORTIZ
  Secretario de redacción: GABRIEL RAMOS    

Coordinadora del número: MARTA TAWIL


Comité Editorial: Sergio Aguayo, Humberto Garza, Soledad Loaeza, Isabelle Rousseau, Tatiana Sidorenko, Ma. Fernanda Somuano y Blanca Torres


Consejo Asesor: Ernesto Carrillo, Universidad Complutense de Madrid; Jorge I. Domínguez, Universidad de Harvard; Guy Hermet, Instituto de Estudios Políticos de París; Mario Ojeda, El Colegio de México; B. Guy Peters, Universidad de Pittsburgh; Rafael Segovia, El Colegio de México

 

ÍNDICE

 

INTRODUCCIÓN

 

Marta Tawil, Las sublevaciones populares en los países árabes del norte de África y Cercano Oriente


ARTÍCULOS

 

Fabrice Balanche, Metropolización y mundialización: factores de inestabilidad política en el mundo árabe.(resumen) (abstract) (résumés)

 

Vincent Geisser y Michaël Béchir Ayari, Túnez ¿revolución popular o revolución de palacio? (resumen) (abstract) (résumés)

 

Yasmine Farouk, La "revolución" de Egipto: muy pronto para concluir, a tiempo para excluir. (resumen) (abstract) (résumés)

 

Yahia H. Zoubir, El colapso de la dictadura de Gadafi: ¿qué futuro para Libia? (resumen) (abstract) (résumés)

 

Djallil Lounnas, El islamismo en el Magreb al alba de las revoluciones árabes. (resumen) (abstract)  (résumés) 

 

Ahmed Aghrout, La "Primavera árabe" de Argelia: ¿tanto para nada? (resumen) (abstract)  (résumés) 

 

Abdeslam Maghraoui, El "buen gobierno" en Marruecos: ¿herramienta para el poder absoluto o técnica para luchar contra la corrupción? (resumen) (abstract) (résumes)

 

Marta Tawil, La política exterior de Siria en el marco de la sublevación popular. (resumen) (abstract) (résumes)

 

Sean Foley, Los Estados del Golfo y la Primavera árabe de 2011. (resumen) (abstract) (résumes)

 

RESEÑAS

Kathleen Bruhn, Urban Protest in Mexico and Brazil, por Paulina Rivera.

Raúl Netzahualcoyotzi y Aurora Furlong, Política energética en los BIRC: crisis y efectos en la política económica en México, por Eduardo Tzili Apango.

Silvia Dutrénit Bielous y Gonzalo Varela Petito, Tramitando el pasado. Violaciones de los derechos humanos y agendas gubernamentales en casos latinoamericanos, por América Quetzalli Vera Balanzario.

Claudio Lomnitz, El antisemitismo y la ideología de la Revolución Mexicana, por Jaime Hernández Colorado.

 

 

RESÚMENES  

 

 

Fabrice Balanche, Metropolización y mundialización: factores de inestabilidad política en el mundo árabe.

 

Entre las causas más importantes de las revueltas o revoluciones árabes, es necesario destacar los procesos de “metropolización” y de mundialización. Los regímenes autoritarios se erigieron en el mundo árabe en el marco de economías rentistas cerradas que descansaban en una población mayoritariamente rural. Ahora bien, en 2011 se está ante economías abiertas con un fuerte componente urbano. Las transformaciones políticas no siguieron esos cambios, lo que origina de manera inevitable obstáculos y la ruptura del pacto social. La reducción de la renta petrolera indirecta a raíz de la crisis financiera de 2007 fue sin duda el catalizador de movimientos opositores que apenas han comenzado para aquellos regímenes incapaces de adaptarse al nuevo escenario o de comprar la paz social.

 

 

 

 

 

 

Vincent Geisser y Michaël Béchir Ayari, Túnez ¿revolución popular o revolución de palacio?

Los especialistas analizaban el sistema político tunecino por su longevidad y estabilidad. Era un autoritarismo “casi perfecto”. Las investigaciones se interesaban en el acomodo y compromiso de diversos actores por los que el régimen de Ben Ali simulaba un consenso, aunque gobernara policialmente. Pocos especialistas previeron la revolución de 2010 y 2011. La crisis no se produjo de golpe; se sitúa en un ciclo político extenso. En él aparecieron “fisuras”, lo que provocó el cuestionamiento progresivo de las fuentes de legitimidad del poder. Más allá de teorías del complot y visiones románticas de la revolución, se analiza el surgimiento del movimiento protestatario en una perspectiva de largo plazo, y se busca eludir una interpretación del derrocamiento de Ben Ali apegada exclusivamente a los eventos.


 

Yasmine Farouk, La "revolución" de Egipto: muy pronto para concluir, a tiempo para excluir.

El cambio político que arrasó a Egipto el 25 de enero de 2011 pone en cuestionamiento renombrados análisis sobre el país. Si bien es difícil evaluar y definir un fenómeno social que inició hace nueve meses y sigue evolucionando, se recurre a algunas herramientas teóricas y al trabajo de campo para identificar lo que no sucedió y lo que no está sucediendo en Egipto. Este método demuestra cómo al excluir ciertas definiciones científicas y la lógica popular que no concuerdan con los datos empíricos posteriores al 25 de enero es posible definir a grandes rasgos lo que está ocurriendo en Egipto. También puede ayudar a predecir los retos que el país habrá de enfrentar en el futuro.


 
 
Yahia H. Zoubir, El colapso de la dictadura de Gadafi: ¿qué futuro para Libia?

Los 42 años de dictadura en Libia terminaron en octubre de 2011. Lograrlo tomó al movimiento armado, apoyado por Occidente, siete meses de lucha contra las fuerzas leales a Gadafi. La caída de su régimen es un evento bienvenido en la región del Medio Oriente y el norte de África. Pero, a diferencia de Túnez o Egipto, Libia no cuenta con un ejército permanente o una posible fuerza confiable que pueda aportar la estabilidad necesaria para la transición política. La naturaleza tribal de Libia y la dificultad de desarmar a los rebeldes y otros grupos plantean graves retos a las nuevas autoridades en Trípoli. A menos que estas dificultades se manejen adecuadamente, Libia vivirá un largo periodo de incertidumbre.

 


Djallil Lounnas, El islamismo en el Magreb al alba de las revoluciones árabes.

La “Primavera árabe” ha suscitado grandes esperanzas de democratización en el Magreb. En los años ochenta se registró el ascenso vertiginoso de la oposición islamista; con el pretexto de combatirla, los regímenes autoritarios de la región se mantuvieron en pie hasta hace muy poco tiempo. De los tres polos ideológicos identificables en el Magreb, dos de ellos (los predicadores y los islamistas legalistas) pueden considerar las revueltas recientes como una oportunidad para mostrar que son capaces de equilibrar islam y democracia a la hora de gobernar; para el tercero, los revolucionarios islamistas, representan una amenaza, pues la población de Túnez, Marruecos y Argelia se sublevó para exigir más derechos y libertad, no para apoyar a algún proyecto revolucionario de corte islamista.

 

 

Ahmed Aghrout, La "Primavera árabe" de Argelia: ¿tanto para nada?

Argelia ha vivido movimientos de protesta esporádicos y localizados, a menudo con una agenda estrecha y demandas específicas. Sin embargo, a diferencia de otros países árabes asolados por rebeliones populares masivas, Argelia había sido hasta ahora inmune a ese tipo de descontento. Como táctica preventiva, las autoridades lanzaron propuestas de reforma política para orientar al país hacia un régimen democrático. Sin embargo, el examen de las propuestas revela que el proceso, tal como se encuentra ahora, no está encaminado a provocar una transformación significativa del statu quo político. Este trabajo plantea que ni el paquete legislativo, por sí mismo, ni la forma en que está siendo debatido y adoptado pueden garantizar el logro de las reformas que muchos argelinos desean.

 

 

Abdeslam Maghraoui, El "buen gobierno" en Marruecos: ¿herramienta para el poder absoluto o técnica para luchar contra la corrupción?

 

Marruecos ilustra bien los alcances del paquete estándar de medidas técnicas que recomiendan las instituciones de ayuda internacional para mejorar la gobernanza y reducir la corrupción en los países en vías de desarrollo, tales como vigilancia, supervisión, transparencia y rendición de cuentas, con el fin de mejorar las estructuras, procesos y capacidades institucionales, con una mínima interferencia en el sistema político del país. Se cuestiona si puede ese enfoque técnico, para propiciar el buen gobierno en Marruecos, reducir la corrupción cuando ésta es sintomática de problemas políticos más profundos. El principal resultado de este trabajo es señalar la existencia de una relación perversa entre “buen gobierno” y un concepto de poder tecnocrático que devalúa la rendición de cuentas y la representación política.

 

 

Marta Tawil, La política exterior de Siria en el marco de la sublevación popular.

 

Este trabajo reflexiona sobre la política exterior de Bashar al-Asad desde que inició la sublevación en marzo de 2011, la dialéctica de la crisis siria con el entorno regional y el sistema internacional. En un contexto social y económico potencialmente explosivo, los factores externos (rivalidades de poder en la región, intervención de potencias occidentales, procesos de liberalización y regionalización económica) contribuyen a que los problemas internos que ponían en riesgo la estabilidad del régimen autoritario se vuelvan insostenibles. Las deficiencias económicas del Estado y las fracturas de la unidad nacional han mermado la relativa autonomía de la que se vanaglorió el liderazgo del Ba’th en política exterior; también agravan la amenaza de que Siria sea otra vez campo de rivalidades regionales e internacionales.

 

 

Sean Foley, Los Estados del Golfo y la Primavera árabe de 2011.

Cuando las manifestaciones políticas iniciaron en Túnez, en diciembre de 2010, pocos imaginaron que se propagarían hasta las monarquías árabes del Golfo Pérsico (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos). Semanas después, los monarcas desde Kuwait hasta Omán enfrentaban el reto más grande que vivieran en décadas. Los líderes del Golfo emplearon todo tipo de recursos nacionales e internacionales; el más importante fue su legitimidad histórica como gobernantes, la cual da cuenta de una tradición de gobierno que data de antes de la Primera Guerra Mundial. Esa legitimidad también explica, en última instancia, por qué ningún otro monarca árabe siguió los pasos de Hosni Mubarak, el antiguo líder árabe, en su dimisión prematura en 2011.

 

 

ABSTRACTS
 

 

Fabrice Balanche,  Metropolization and Globalization: Factors of Political Instability in the Arab World.

 

The article evaluates whether democratization has increased Congress’s oversight of bureaucrats in Mexico. To this end it analyzes the investigation commissions created by the Chamber of Deputies between 1997 and 2006. Since the PRI lost its absolute majority in the lower chamber the political conditions and climate have been in place to allow legislators to exercise greater control over public policies. However, Congress’s effectiveness at really holding the government to account is still limited. The results show that the number of investigation commissions have multiplied since 1997, but their effectiveness at highlighting misdemeanors by bureaucrats remains poor. A “most likely case” is studied to illustrate the factors that hinder the accomplishment of effective supervision.

 

 

Vincent Geisser and Michaël Béchir Ayari, Tunisia: People’s Revolution or State Revolution?

 

Establishing norms to institutionalize the figure of the whistleblower is a highly-complex decision for any democracy. A comparative analysis is made of the experiences of ten countries (and the 2011 Mexican legal initiative) that have passed legislation on this issue and may provide interesting lessons for countries such as Mexico. There are significant limits, due to the difficulty of regulating individual behavior and organizational actors in situations of limited rationality. Consideration of this mechanism confronts uncertainties (such as the precise definition of a corrupt act) in an institutional and organizational context immersed in political and organizational pressures of all kinds.

 

 

Yasmine Farouk, Egypt’s “Revolution”: Too Early for Conclusions, about Time for Exclusions.

 

In Mexico, political changes emerge principally in cities, where socio-economic flows converge at the junctions of the intercity federal highway network. Many of these poles of regional development and urban/industrial corridors were the triggers for transfers of political power in their respective areas of influence, which followed the urban hierarchy marked out by the intercity highway network. The country was broken up into a mosaic of sub-national pluralist competitive units that co-existed with authoritarian enclaves, where marginalization with regard to the socio-economic flows of the urban hierarchy made them resistant to the effects of democratization.

 

 

Yahia H. Zoubir, The Collapse of Qaddafi’s Dictatorship: What Future for Libya?

 

This article looks back at the hits and misses made by the Russian Federation since the 1980s, with the arrival of Perestroika and the break-up of the Soviet Union. Since then radical and contradictory restructuring and reform processes have developed in the Soviet and post-Soviet space that are without precedent in the national political panorama. Amidst liberal reforms, the attempt to democratize society, the flourishing of nationalism and the new idea of Russia, internal wars advance and retreat almost simultaneously. Russia returns to the international stage as a major, leading power, displaying notable advances in the political, social and economic order compared to previous decades, including the Leonid Brezhnev epoch in the 1970s.

 

 

Djallil Lounnas, Islam in Maghreb at the Dawn of the Arab Revolutions.

 

This article reviews a number of theoretical contributions to the concept of the nation. Given these theorizations were influenced by the social and political moments in which context they emerged, these contributions are discussed with a view to reflecting on the current Latin American context. Furthermore, a review of how the nation is constructed in the south and north of this region – in Argentina, Uruguay and Mexico – allows application of these ideas about the nation to be put to the test in concrete examples.

 

 

Ahmed Aghrout, Algeria’s ‘Arab Spring’: Much Ado about Nothing?

 

The recent crisis has struck a deep blow to the U.S. economy and businesses, entailing spectacular bankruptcies and a relative withdrawal on the part of the world’s leading power. However, analysis of competition reveals a complementary process of concentration of property and economic power without precedent in recent history. The financialization of the world economy established relationships of interdependence between the principal bourgeoisies, together with a considerable advantage held by U.S.-based transnational companies in strategic sectors of the world economy. As such, it is too early to declare an end to U.S. hegemony, at least in the sphere of competition between businesses.  

 

 

Abdeslam Maghraoui, Good Governance in Morocco: A Tool of Absolute Power or a Technique for Fighting Corruption?

Morocco is an example of what is attainable by employing the standard package of technical measures recommended by international aid institutions to improve governance and reduce corruption in developing countries. These measures include monitoring, oversight, transparency and accountability, in order to improve the structures, processes and institutional capacities with a minimum degree of interference in the political system of the country. This paper questions whether this technical approach to supporting good governance in Morocco can succeed in reducing corruption, when this is symptomatic of more profound political problems. The main objective of this paper is to point out the existence of a perverse relationship between “good government” and the concept of technocratic power that reduces accountability and political representation.

 

 

Marta Tawil, Syrian Foreign Policy in the Framework of Popular Revolt.

This paper takes a look at the foreign policy of President Bashar al-Assad since the rebellion was launched in March 2011. In a potentially explosive social and economic context, the stability of the authoritarian regime is threatened by both external factors (regional power rivalries, the intervention of Western powers, processes of economic liberalization and regionalization) and internal problems. The economic weaknesses of the State and the fractures in national unity have blunted the relative autonomy that the Ba’ath leadership boasted in foreign policy. They also increase the possible threat that Syria will once again become a country of regional and international conflicts.

 

 

Sean Foley, The Arab Gulf States and the 2011 Arab Spring.

When political demonstrations began in Tunisia, in December 2010, few people imagined that they would reach the Arab monarchies of the Persian Gulf (Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Saudi Arabia and the United Arab Emirates). Weeks later, monarchs from Kuwait to Oman faced their greatest challenge in decades. Gulf leaders used all kinds of national and international resources to stay in power – the most important being their historical legitimacy as rulers, a government tradition that dates back to the First World War. This legitimacy also explains why no other Arab monarch followed the steps of Hosni Mubarak, the former Arab leader, who resigned in early 2011.

 

 

 

RÉSUMÉS

 

 

Fabrice Balanche, La métropolisation et la mondialisation comme éléments d’instabilité dans le monde arabe.

La "métropolisation" (c’est à dire la croissance des villes non contrôlée) et la mondialisation figurent parmi les circonstances qui ont les plus contribué aux révoltes ou révolutions arabes. Les régimes autoritaires dans le monde arabe ont été instaurés dans le cadre d’économies fermées et rentistes qui dépendaient essentiellement d’une majorité rurale. Vers 2011, des économies ouvertes avec des populations urbaines considérables s’étaient développées, sans pour autant stimuler les changements politiques correspondants, ce qui a bloqué et brisé le vieux pacte social. La baisse de la rente pétrolière indirecte, à la suite de la crise financière de 2007, a sans doute été le catalyseur de mouvements qui s’opposent à des régimes incapables de s’adapter à la nouvelle situation ou d’acheter la paix sociale.

 

 

Vincent Geisser et Michaël Béchir Ayari, La Tunisie: une révolution du peuple ou de l’État?

En raison de sa longévité et de sa stabilité, le système politique de la Tunisie a souvent attiré l’attention des chercheurs, qui parlaient d’un État autoritaire "presque parfait": le régime de Ben Ali semblait obtenir le consensus de groupes divers, négociait avec eux et trouvait des formes d’accommodement, tout en conservant un État policier dans la pratique. Peu de spécialistes ont prévu la révolution de 2010-2011. La crise n’a pas éclaté soudainement, mais elle fait partie d’un long cycle politique. On a vu paraître des fractures dans le système, qui progressivement ont remis en cause les sources de légitimité du pouvoir. Au-delà des théories du complot et des images idéalisées de la révolution, cet article analyse la formation d’un mouvement de contestation le long d’une période considérable, plutôt que d’interpréter la chute de Ben Ali de façon événementielle.

 

Yasmine Farouk, La ‘Révolution’ en Égypte: des causes à exclure plutôt que des conclusions à en tirer pour l’instant.

Les changements politiques qui ont secoué l’Égypte le 25 janvier 2011 mettent en question les études dominantes sur ce pays. Même s’il est compliqué de saisir et de préciser un phénomène récent qui continue d’évoluer, cet article s’appuie sur des oeuvres théoriques et des recherches empiriques pour établir ce qui n’est guère arrivé en Égypte et ce qui n’est pas en train de s’y produire. Au moyen de questionner des définitions scientifiques et des théories populaires qui n’ont pas été confirmées par les faits depuis le 25 janvier, cette méthode propose une façon de définir, en termes généraux, ce qui s’est passé vraiment en Égypte et même un pronostic concernant les défis auxquels il devra faire face dans l’avenir.

 

 

Yahia H. Zoubir, L’effondrement de la dictature de Kadhafi: quel avenir pour la Libye?

En Libye, une dictature de quarante-deux ans s’est achevée en octobre 2011. Avec l’appui des pays occidentaux, un soulèvement armé a dû lutter pendant sept mois contre les forces loyales à Kadhafi. La chute de son régime a été bien vue par le Moyen Orient et l’Afrique du Nord. Cependant, à la différence de la Tunisie ou de l’Égypte, la Libye ne dispose pas d’une armée en forme ni d’autres éléments capables d’assurer la stabilité nécessaire à une transition politique. La nature tribale de la Libye et les difficultés à désarmer les rebelles et d’autres groupes posent un grand défi aux nouvelles autorités de Tripoli. Si elle ne trouve pas la bonne solution à ces problèmes, la Libye devra traverser une longue période d’incertitude.

 

 

Djallil Lounnas, L’Islamisme au Maghreb à l’aube des révolutions arabes.

Le "printemps arabe" a éveillé l’espoir d’une démocratisation au Maghreb. Le long des années 1980 la contestation islamiste a très rapidement grandi. Sous prétexte de la combattre, les régimes autoritaires de la région sont restés au pouvoir jusqu’à une date très récente. Parmi les trois courants idéologiques dominants au Maghreb, deux d’entre eux –les prédicateurs et les islamistes légalistes– voient dans les révoltes récentes l’occasion de prouver que l’Islam et la démocratie peuvent coexister. Par contre, le troisième courant –celui des révolutionnaires islamistes– les considère comme une menace, étant donné que les populations de la Tunisie, du Maroc et de l’Algérie se sont soulevées pour exiger plus de droits et de liberté, non pas pour soutenir un projet révolutionnaire islamiste quelconque.

 

Ahmed Aghrout, Le printemps arabe en Algérie: beaucoup de bruit pour rien?

En Algérie, on a souvent vu des mouvements de protestation peu durables et locaux, avec des projets limités et des demandes précises. À la différence d’autres pays arabes ravagés par des soulèvements populaires en masse, l’Algérie en avait été épargnée jusqu’à présent. À titre préventif, les autorités ont proposé des réformes politiques pour acheminer le pays vers un gouvernement démocratique. Cependant, l’examen de ces réformes met en évidence que leur but n’est pas de modifier à fond le statu quo politique. Cet article propose que ni les projets de loi, ni le débat à leur sujet ou leur mise en pratique ne suffiront à assurer les changements que souhaitent beaucoup d’algériens.

 

Abdeslam Maghraoui, La bonne gouvernance au Maroc: un instrument du pouvoir absolu ou une technique pour combattre la corruption?

Le Maroc est un exemple de ce à quoi peuvent aboutir les mesures techniques que recommandent les institutions d’aide internationale pour améliorer la gouvernance et diminuer la corruption dans les pays en voie de développement. Ces mesures comprennent le contrôle, la surveillance, la transparence et la responsabilité, afin de renforcer les structures, les procédés et les capacités institutionnelles, sans qu’il en résulte trop d’interférence avec le système politique du pays. Cet article se demande s’il est possible qu’une approche technique qui appuie la bonne gouvernance au Maroc parvienne à réduire la corruption, qui est le symptôme de troubles politiques plus profonds. Le but principal de l’article est de signaler le rapport pervers entre la "bonne gouvernance" et le concept de pouvoir technocratique aux dépens de la responsabilité et de la représentation politique.

 

Marta Tawil, La politique étrangère de la Syrie dans le cadre de la révolte populaire.

Cet article analyse la politique étrangère du président Bachar al-Assad depuis la révolte qui a commencé en mars 2011. Dans une atmosphère sociale et économique qui s’avère explosive, la stabilité du régime autoritaire est menacé par les circonstances internationales (les rivalités entre pouvoirs régionaux, l’intervention des puissances occidentales, les processus de libération économique et de régionalisation) ainsi que par les difficultés internes. La faiblesse économique de l’État et la rupture de l’unité nationale ont compromis l’autonomie relative de la politique étrangère dont se vantait la direction du Ba’ath. Pour les mêmes raisons la Syrie risque de redevenir un pays mêlé aux conflits de la région et du monde.

 

Sean Foley, Les états du golfe Persique et le printemps arabe en 2011.

Lorsque les protestations politiques ont commencé en Tunisie, en décembre 2010, peu de personnes ont imaginé qu’elles allaient s’étendre jusqu’aux monarchies arabes du golfe Persique (Oman, le Bahreïn, le Koweït, le Qatar, l’Arabie saoudite et les Émirats arabes unis). Au bout de quelques semaines tous les monarques, du Koweït jusqu’à Oman, faisaient face au plus grand défi depuis plusieurs décennies. Pour rester au pouvoir, les dirigeants du golfe ont mis en jeu toutes sortes de ressources, internes et internationales, surtout leur légitimité historique en tant que gouvernants, qui date de la Première Guerre Mondiale. Cette légitimité explique pourquoi les monarques arabes n’ont pas fait comme Hosni Mubarak, qui a démissionné en février 2011.

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Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México, A.C.